Es verano en el sur, y se siente amor en el aire. Por eso Lucas y yo empacamos mate, algunos dulces, cámaras y protector solar y nos fuimos a dar una vuelta al otro lado de Bariloche. Al otro lado digo, porque casi siempre se va al lado del lago, y esta vez fuimos en dirección contraria. Para mi sorpresa el paisaje es bastante distinto pero no menos bonito. El día fue perfecto y con lugares tan hermosos que hice un montón de fotos. Lo que más me gusta de todo es que no hay que ir muy lejos para conseguir imponentes montañas, ríos, lagos y lugares que definitivamente te quitan el aliento. El río de ese color azul tan particular (y que la verdad me impresionó mucho) se llama rio Limay, y a lo largo del recorrido en lugares se ve mas azul, en otros lugares mas turquesa y en otros hasta verde… Ni hablar de la luz, el sol a pleno y luego el atardecer lento hasta las 9:30 de la noche lo que hace que se aproveche el día al máximo. La verdad que cada vez que veo una foto de este viaje siento que es como un cuadro que quisiera tener en alguna pared, y la verdad no me aguanto a ver como cambian estos paisajes cuando vengan las otras estaciones. Cada día es una bendición y yo lo disfruto de esta forma y me encanta compartirlo contigo.

RLL1 RLL2 RLL3 RLL4 RLL5 RLL6 RLL7 RLL8 RLL9 RLL10 RLL11 RLL12 RLL13 RLL14 RLL15 RLL16 RLL17 RLL18 RLL20 RLL21 RLL22 RLL23 RLL24 RLL25 RLL26 RLL27 RLL28 RLL29 RLL30 RLL31 RLL32 RLL33 RLL34 RLL35 RLL36 RLL37